Eligiendo ropa (parte 1)

Estas Navidades, y con el Proyecto 333 en mente, hice una maleta minimalista para ir a casa a pasar las vacaciones. Esta maleta incluía 3 pantalones, 2 jerseyes y 7 camisas/camisetas. He de decir que lo que al principio pensé que sería una buena elección, luego acabó derivando en looks bastante parecidos y en dos semanas y media ya me había aburrido de mi ropa.

De este miniexperimento aprendí dos cosas:

  1. A la hora de elegir la ropa, hay que pensar en todas las distintas opciones con las que te puedes encontrar en ese tiempo y que pueden requerir una vestimenta especial.
  2. Recuerda elegir prendas muy distintas entre sí, de modo que con pequeñas variaciones sientas que tu look ha cambiado completamente.

Mi mayor fallo fue que pensé en estar cómoda y me llevé aquellas prendas que más me gusta usar, sin caer en la cuenta de que casi todas eran algún tipo de camisa/camiseta negra. Esto, junto con el hecho de que solo había llevado pantalones vaqueros y pantalones negros, hice que sintiese que iba siempre con la misma ropa (cosa que mi abuela, muy en su línea, tuvo a bien decirme).

Pero de todo se aprende y ahora tengo muy claro que en la variedad está el gusto, como tanto hemos escuchado. Esta vez, para elegir la ropa que voy a usar estos tres meses, lo estoy haciendo de otra manera.

Para empezar, ahora que solo van a ser 33 prendas para 3 meses, parece que vuelven a cobrar importancia las estaciones. No es que antes no la tuviesen, pero en la vida universitaria es típico recurrir a ropa veraniega cuando te estás quedando sin camisetas. Así que el primer paso en la purga del armario es sacar toda la ropa de primavera y verano, así despejaremos inicialmente el armario y podremos ser conscientes mejor de la ropa de invierno que tenemos.

Otra de las cosas que más me costaron durante el experimento navideño fue encontrar looks con los que me sintiese yo misma durante esos días, al final, después de tanto repetir, me dio la sensación de que yo me había perdido tras las prendas. Ahora, lo que estoy haciendo, es ver aquellos looks que me gustan en la calle, en blogs, en amigos o compañeros y pensar, con las cosas que tengo en el armario, cómo podría emularlos.

Otro buen truco que ya no recuerdo dónde leí, es ponerles a las prendas que tienes en el armario un imperdible, y según las vayas usando durante dos semanas, los quitas. Pasado este tiempo, aquellas prendas que conserven su imperdible se van fuera. ¿Drástico? Tal vez, pero ¡sin duda efectivo!

También es importante encontrar la proporción perfecta entre prendas. Cuando en una empresa de moda se plantea una colección, generalmente se suele crear en una proporción de tres prendas de arriba por cada prenda de abajo. Lo único malo es que esto depende bastante de cómo solamos vestirnos.

Yo ya estoy dándole las últimas pinceladas a mi lista. Por ahora tengo en mi proporción hay 2 abrigos, 2 bolsos, 5 pantalones, 2 faldas, 4 pares de zapatos, 6 jerseyes y las restantes 11 prendas serán partes de arriba (incluyendo algún vestido). Aunque parece que está bastante claro, es posible que el número de pantalones sufra recortes, pero aún está por decidir.

Si quereis leer más sobre cómo elegir bien qué prendas se quedan y qué prendas se van, os recomiendo este blog, que propone un ejercicio parecido: Living well spending less.

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